¿Qué hacer en Menorca?

1. Disfrutar de calas de ensueño

Cala Talaier, Cala Morell, Cala Galdana, Cala Escorxada, Cala Tortuga, Cala Presili, Cala Pregonda, Cala Turqueta, Cala Mitjana, Cala Macarella y Cala Macarelleta, entre otras, son espacios para disfrutar de las aguas azul turquesa, de los parajes de ensueño y de la tranquilidad.
Si de algo puede presumir Menorca es de que todavía no ha sucumbido al turismo masivo. Lugares con un encanto especial para vivir las mejores experiencias de sol y playa. Algunas más reconditas, otras más accesibles, pero ninguna decepcionante. Entre pinos y acantilados, pequeños remansos de paz se abren para disfrutar de unas vacaciones inolvidables.

2. Contemplar sus perfectos atardeceres.

Observar en Menorca cómo el sol se despide por el horizonte es uno de los mayores recuerdos que tendrás de las
vacaciones. Estos lugares se sitúan en puntos estratégicos como los faros de Punta Nati, cerca de Ciutadella; y Cavalleria, en la localidad de Fornells. También son recomendables Monte Toro, el punto más alto de la isla, con 358 metros; el bar Sa Posta de sol, cerca de Ciutadella; la playa de Son Bou, junto a Alaior, y la Cova d’en Xoroi, en Cala en Porter, convertida en bar y el sitio más concurrido.

3. Recorrer el Camí de Cavalls

Para transitar por la isla en contacto con la naturaleza, la mejor opción es el Cami de Cavalls (Camino de Caballos), un sendero que bordea Menorca, es ideal para realizar a pie, en bicicleta o, como su nombre indica, a caballo. Perfectamente señalizado con paneles
informativos y estacas de madera, en el Cami de Cavalls descubrirás calas maravillosas, barrancos imponentes y pequeños bosques de pinos, además de visitar castillos, ermitas y casas de campo donde se elaboran algunos de los más típicos alimentos menorquines, como el queso mahonés.

4. Practicar actividades al aire libre.

¿Y Lo a gusto que se siente uno cuando, además de tomar el sol y disfrutar de la playa, se practica deporte? Si lo que prefieres es el mar, al norte, se puede alquilar un kayak en la bahía de Fornells; o al este, en la pequeña isla de Colom, frente al Parque de s’Albufera des Grau. Ambas están situadas junto paisajes y acan tocados espectaculares. Para practicar snorkel, nuestra recomendación está más al sur: Mahón, la isla del Aire o Binissafuller. Y si lo que te gusta es la bicicleta, nada mejor que recorrer Menorca de este a oeste en seis rutas de escasa dificultad y perfectamente señalizadas

5. Paladear su gastronomia.

Dos caracteristicas encierra la gastronomía menorquina. Una, la utilización en sus platos de productos propios de la tierra y del mar,
aprovechando aquellos de temporada; y dos, la herencia de las distintas civilizaciones y cul turas que la han poblado. Asi, entre sus platos más típicos se encuentran la caldereta de lan gosta (en la imagen), las berenjenas al horno y carbassonada, el oliaigua, los embutidos (con la sobrasada al frente), el queso y los vinos. De postre, nada mejor que saborear una pomada, combinado hecho con Xoriguer, la ginebra propia de la isla y limonada, acompañada con unos buenos rubiols de requesón, mermelada, chocolate o cabello de ángel.

6. Degustar su ruta del queso.

El queso menorquin, con Denominación de Origen, es uno de los productos más emble máticos y exportados al resto de España Europa Se fabrica en llocs, unas casas blancas aisladas rodeadas de fincas y prados donde pastan las vacas de las que se obtiene la leche para su elaboración. Sus edificios tienen una arquitectura tipica menorquina y en ellos se guardan los secretos de este manjar lácteo. Santa Catalina, Coinga, Subaida, S’Arangí y Hort de Sant Patrici son los productores más representativos de una de las industrias más importantes de la isla.

7. Admirar las casas señoriales de Ciutadella.

No es la capital de Menorca, pero sí la que cuenta con mayor número de habitantes. Ciutadella es una joya en piedra, ya que este material inunda las calles, edificios, iglesias… Alzar la vista es toparse con majestuosos palacios y casas señoriales que son historia viva de la isla. La mayoría se construyeron entre los siglos XVII y XIX, bajo dominación de la corona inglesa. época en la que nobles y terratenientes hacían valer su poder económico y social. Hasta octu bre se puede visitar alguno de esos palacios,como Can Salort o Can Oliver, junto a la cate dral, y admirar esos amplios vestíbulos, con jardines interiores y elegantes escaleras.

8. Caminar por el centro histórico de Mahón.

Al llegar en barco a la capital de Menorca se aprecian los restos de murallas medievales y casas con miradores de estilo inglés. Una ciudad con huellas arquitectónicas francesas, inglesas y españolas en cada calle y edificio. El recorrido puede comenzar en la iglesia de Santa María, construida en el siglo XVIII sobre otra de estilo gótico, donde destaca su monumental órgano, obra del maestro suizo Juan Kiburz; continuar por el Teatro Principal (1829), la iglesia del Carmen, junto al claustro del mismo nombre y que acoge un mercado de productos menorquines, y finalizar entre las casas señoriales de la calle Isabel Y el pelado de Can Oliver, transformado en centro de arte.

9. Apreciar el arte de la defensa militar.

Como enclave estratégico del Mediterráneo numerosas construcciones de la Isla estaban destinadas a proteger a puebla- ción. El Fuerte Marlborough junto al Castillo de Sant Felip, la torre de Stuart y Fortaleza de La Mola (en la foto), salvaguardar el puerto de Mahón. Desde el siglo XIX, los buques proceden test de África debian desembarcar en la fortaleza sanitaria de Llatzaret para pasar la cuarentena Otras defensas militares son la Torre de Fornells, una de las más grandes de la isla, que servia para proteger el puerto natural de Fornells y el castillo de Sant Antoni Las murallas y torres de Sant Nicolau y den Quart, en Ciutadella, la torre de Punta Prima (Sant Lluis), y la torre Atalaya en Monte Toro (Es Mercadal), entre otras.

10. Descubrir el puerto de Mahón

El segundo fondeadero natural más grande del Mediterráneo. A lo largo de la Historia, sus seis kilómetros de longitud lo han con vertido en un enclave codiciado por muchos pueblos, ya fueran fenicios o cartagineses en la antigüedad, o ingleses, franceses y espanoles más recientemente En 180 fue entregado definitivamente a la corona española, no sin seguir siendo un lugar anhelado por otros países No solo es espectacular entrar en barco
a través de ese enorme canal natural a suave dedo, se congrega el mayor foco turistico de la isla, repleto de terrazas, restaurantes y sitios donde salir a tomar algo.

3 consejos especiales

1 – Pasa un día de playa en Cala Macarelleta y disfruta de la tranquilidad de un baño en un enclave único.

2 – Prueba todos los sabores de la isla en el mercado del Claustro del Carmen, en Mahón, uno de los espacios gourmet más apreciados.

3 – Visita el poblado talayótico de Torelló, uno de los más extensos de Menorca y patrimonio cultural arqueológico.